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SIETE DÉCADAS DE GEOLOGÍA AMBIENTAL EN COLOMBIA

Michel Hermelín Arbaux, Grupo de Geología Ambiental Universidad EAFIT- Medellín, Abril de 2002

Figuras

Fig. 1:              Ciencias de la Tierra
Fig. 2:              Recursos (Planeta)
Fig. 3:              Amenazas naturales (Planeta)
Fig. 4:              Proceso de evaluación de riesgos geológicos

Cuadros

Cuadro 1.        Impactos sobre el suelo
Cuadro 2.        Riesgos geológicos
Cuadro 3.        Pérdidas debidas a amenazas geológicas
Cuadro 4.        Pérdidas directas en USA por desastres naturales
Cuadro 5.        Pérdidas por desastres naturales expresadas en % PIB
Cuadro 6.        Colombia evolución de la población
Cuadro 7.        Desastres de origen natural en Colombia
Cuadro 8.        Desastres naturales en Antioquia
Cuadro 9.        Secretaria del Medio Ambiente de Medellín
Cuadro 10.      Base de datos de Desinventar

INTRODUCCIÓN

El título de mí presentación no fue seleccionado por razones caprichosas.  Efectivamente hace casi 70 años que Hubach y Alvarado, del entonces Servicio Geológico Nacional, presentaron (1933) dos informes sobre la destrucción de dos poblaciones boyacenses: Sativanorte y La Paz, informes que contenían igualmente recomendaciones muy claras sobre los sitios donde deberían reconstruirse las dos nuevas poblaciones: Sativa y Paz de Río. Me atrevo a considerar esa fecha como la del nacimiento en Colombia de la geología ambiental, rama de las ciencias geológicas que se dedica al estudio de las restricciones y del aprovechamiento racional de los recursos del planeta. (Hubach y Alvarado, 1933a y 1933b).

Podría remontarse esa primicia a 1595, con la descripción de Fray Pedro de Simón (1625) de la erupción del Nevado de Ruiz o a 1846 con la excelente contribución de Joaquín Acosta a la Academia de Ciencias de París acerca de otra erupción del mismo volcán el año anterior. Pero ninguno de esos dos trabajos trae realmente recomendaciones para el futuro y es así como en la vertiente oriental de la Cordillera Central se fundó hacia 1870 la población de Armero, muy próspera hasta el 13 de noviembre de 1985.

La historia del país está íntimamente ligada a la ocurrencia de grandes catástrofes que han pasado a la posteridad. Pero muchos desastres de proporciones más modestas debieron azotar el territorio nacional desde la llegada misma del hombre.

Me he propuesto revisar rápidamente la situación mundial particularmente en cuanto a la prevención y mitigación de desastre y manejo de recursos; examinar el caso colombiano y la situación actual; y finalmente, después de algunas consideraciones regionales, hacer algunas propuestas acerca de la  posible participación de la Sociedad Colombiana de Geología en varios proyectos colectivos regionales.

Una discusión sobre esas propuestas será bienvenida.

DEFINICIONES

El muy autorizado Glosario de Bates & Jackson (1980) define en forma resumida la geología ambiental como “la aplicación de los principios y de los conocimientos de la geología a los problemas creados por la ocupación y la explotación del entorno físico por el hombre”.

Para los fines de este trabajo es adecuada esta definición, que sin embargo se enmarcará dentro del principio fundamental enunciado por el CMMAD (1987):

“La convivencia duradera del hombre con el planeta Tierra implica una planificación y una gestión adecuadas de los recursos, de las amenazas y los riesgos naturales. Sin esas condiciones no se concibe un desarrollo sostenible”.

La acción del hombre se ejerce principalmente sobre la superficie de la tierra, que aquí llamaremos paisaje y que se puede definir como lo hace Thomas (2001):

“Los paisajes son conjuntos de rocas, geoformas, suelos y ecosistemas que son mantenidas por procesos naturales y que son también la expresión de la historia del entorno natural, con la adición de los impactos y de la gestión de los seres humanos”.

Se supone por lo tanto que su estudio no sólo requerirá de los esfuerzos ya tradicionales de la geología sino de los demás ramas de las ciencias de la Tierra (Fig. 1). 

El planeta nos ofrece recursos naturales y el desarrollo de la humanidad ha producido recursos humanos (Coates, 1981). Los primeros se dividen tradicionalmente en planetarios (atmósfera, clima, océanos, etc.) renovables y no renovables. Sin embargo la división entre estos dos últimos puede ser difícil, particularmente en el caso de ciertas aguas y muchos suelos, que realmente no son renovables. Se supone que la humanidad debe utilizar los recursos no renovables en forma racional (Fig. 2), pues a pesar de muchas especulaciones, su explotación “sustentable” no es factible.

FIGURA No 2
RECURSOS DEL PLANETA

Los mismos recursos llamados renovables son a menudo destruibles y siempre expuestos a deterioro.
El cuadro No 1 sintetiza como ejemplo algunos daños que pueden producirse en suelos agrícolas.

El planeta tierra además de recursos produce también amenazas naturales (Fig. 3) que pueden ser reforzados por la acción humana (Cuadro No 2).

Figura 3.  AMENAZAS NATURALES (Planeta)

Para evitar pérdidas en vidas humanas y daños materiales las amenazas y los riesgos de origen natural deben evaluarse (Fig. 4) y mitigarse o evitarse.

EL MUNDO FRENTE A LOS DESASTRES

Para la documentación de una conferencia que me solicitaron preparar los organizadores del Congreso Internacional de Geología en Río (2000), (Hermelín, en prensa) tuve la oportunidad de consultar los resultados de la tan publicitada Década Internacional sobre Reducción de Desastres Naturales, propuesta por USA y aceptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas (1990-1999). Son informes preocupantes, que fueron publicados por Ph. Boullé, coordinador de la década (Cuadro No 3).

CUADRO No 3 

PERDIDAS DEBIDAS A AMENAZAS GEOLÓGICAS
                                       Ph. Boullé, 1999

Década                            Desastres                            PÉRDIDAS
                                                                                          (En 109 $US)

1960-69                            16                                                 52.5

1970-80                             29                                                100.9

1980-89                            70                                                 160.9

1990-99                            53                                                 479.3

 

Los datos que da Miletti (1999) para un país desarrollado como los USA tampoco son alentadores (cuadro No 4). Si bien los daños materiales son muchos más altos en los países desarrollados, el porcentaje del PIB que destruyen anualmente las catástrofes es 20 veces más elevado en los países en desarrollo que en los países industriales y  90% de las víctimas provienen de los países pobres. 

CUADRO No 4 

PÉRDIDAS DIRECTAS EN ESTADOS UNIDOS POR DESASTRES NATURALES
                              (Miletti, 1999)

 

Año             US$ x 109

1998            5
1999           6-10
2000          17

Otro dato preocupante es el efecto negativo que producen sobre las economías de países relativamente pequeños desastres de grandes proporciones (Cuadro 5.).

CUADRO No 5 

PERDIDAS POR DESASTRES NATURALES EXPRESADAS EN % APROXIMADO DEL PIB

 

PAÍS                       EVENTO            AÑO               %

Honduras                Mitch                      1998             ~60

Colombia                Armenia                  1999             ~ 4

Venezuela               Edo. Vargas            1999             ~7

Las Naciones Unidas continuaron la Década con una Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (ISDR); sin embargo un informe reciente de ese organismo (2002) seguía estimando la pérdida de vidas humanas en 100.000 anuales y las pérdidas materiales en 300×109 US dólares anuales, sin tener en cuenta las posibles consecuencias  del cambio climático. Además el porcentaje de muertes asignado a los países pobres pasaba a 97%.

En conclusión, pese a que es verdad de perogrullo sea totalmente ignorada en los países industrializados, los países y las personas más pobres están cada vez más expuestos a los desastres naturales.

Las recomendaciones para mitigar la situación que da el mismo documento de las Naciones Unidad son:

– Compromiso político de los gobernantes

– Concientización pública

– Mejor conocimiento de las causas de los desastres

– Asociaciones interdisciplinarias e intersectoriales

SITUACIÓN COLOMBIANA

Colombia comparte con sus vecinos andinos y centroamericanos características que la hacen muy propensa a las catástrofes naturales:

  • montañas altas
  • geología compleja
  • sismicidad
  • volcanismo
  • climas muy variados, predominantemente húmedos

Por otra parte la población de Colombia se ha cuadruplicado en las últimas 5 décadas y su población urbana se ha triplicado (Cuadro No 6).


CUADRO No 6 

DISTRIBUCION DE LA POBLACIÓN EN COLOMBIA (Aprox.)
2000

Urbana                                     25%                                        70%

Rural                                         75%                                        30%

         Total                                          10M                                      44M
 

El resultado ha sido una lista interminable de desastres naturales (Cuadro 7) ya que las dos tendencias anteriores han aumentado la vulnerabilidad de los habitantes, particularmente en las ciudades, donde los más pobres han tenido que ocupar áreas cada vez más expuestas a amenazas naturales.

 

CUADRO No 7 

DESASTRES “NATURALES” IMPORTANTES RECIENTES EN COLOMBIA 

 

  1. Deslizamiento Quebrada Blanca
  2. Sismo Antiguo Caldas
  3. 1979. Sismo, Tsunami Tumaco, El Charco
  4. Sismo Popayán
  5. Deslizamiento Guavio
  6. Erupción volcánica Nevado de Ruiz
  7. Deslizamiento Villa Tina
  8. Huracán Joan
  9. Avenida torrencial San Carlos
  10. Sismos Atrato Medio
  11. Avenida Torrencial Turriquitadó
  12. Avenida Torrencial Tapartó
  13. Avenida Torrencial Dabeiba
  14. Huracán Brett
  15. Sismo Páez
  16. Avenida Torrencial Bagadó
  17. Sismo Tauramena
  18. Sismo Pereira
  19. Sismo Pasto
  20. Huracán Cesar
  21. Sismo Armenia

No es propiamente que las entidades colombianas hubieran permanecido ociosas ante los procesos de mitigación de desastres y ante los procesos de planificación física regional, tal como lo demuestran informes como los de Ingeominas, (particularmente en relación a los deslizamientos, pero también acerca de aguas subterráneas, etc.), del ITC (Goessen,1972), de la Universidad Estrasburgo (Usselmann, 1974), del Inderena, (Lecarpentier et al., 1977, de la P. U. Javeriana (Ramírez & Estrada, 1977) de la U. Nacional (Hermelín, 1977a, b) entre otros.

En esa época es cuando se propone por primera vez en Colombia el término de “geología ambiental” para designar ese tipo de actividades (Hermelín, 1978).

La política oficial del país era entonces de protección de los recursos naturales y del medio ambiente (Código de 1974), sin mención siquiera a la cara menos acogedora de la Tierra como son las amenazas naturales.

El inicio del cambio en las relaciones pacíficas entre el estado colombiano y su territorio lo marcó el sismo de Popayán, en 1983. Un grupo de ingenieros civiles organizado como la Asociación de Ingeniería Sísmica venía preparando un Código de Construcciones Sismo Resistentes, que fue aprobado en 1984 y acaba de ser modernizado.

La catástrofe de Armero de 1985 tomó al país desprevenido y demostró la falta de organización institucional. A raíz del evento se fue gestando la organización del Sistema Nacional de Prevención y Atención a Desastres (1988), que fue modelo para Latinoamérica durante muchos años.

En esa época al INGEOMINAS le fue asignado el monitoreo de los volcanes del país y en general el estudio de las amenazas y de los riesgos naturales. También en esa época se inició el montaje de la Red Sísmica Nacional por parte de esa misma entidad.

La cartografía detallada de cabeceras municipales para fines de planeación se inició en esa época (Yarumal: Hermelin, 1984) y algunos departamentos como Risaralda ya la habían concluido antes de terminar la década de 1980 (Hermelin, 1990).

La Ley de Reforma Urbana (1989), al consagrar la responsabilidad de las autoridades municipales en los desastres naturales ocurridos en las zonas urbanas, tuvo mucha influencia en el reconocimiento de la geología en el proceso de planificación.

La influencia del encuentro internacional de Río de Janeiro (1992) sobre medio ambiente y desarrollo se reflejó en la Ley del Medio Ambiente (99 de 1993) que creó el Ministerio del ramo y reestructuró las corporaciones regionales. Aunque los fundamentos de dicha ley mencionen (Artículo 1-9) que “la prevención de los desastres será materia de interés colectivo” también consagra la dicotomía entre el Sistema Nacional Ambiental y el Sistema de Prevención y Atención de Desastres, como si la gestión de la naturaleza en un país de escasos recursos como Colombia pudiera permitir la coexistencia de dos conjuntos de organismos dedicados a estudiar separadamente dos aspectos de lo mismo.

Finalmente la Ley de Ordenamiento Territorial (388 de 1997) consagró la necesidad de una planeación física para cada uno de los municipios, sin que desafortunadamente existieran en la mayoría de los casos ni siquiera una base topográfica adecuada para ese efecto. Los municipios han intentado cumplir con esa obligación, pero es dudoso que la calidad de los trabajos sea adecuada, dada la carencia prevalente de datos indispensables y la falta de recursos locales para obtenerlos.

La eficiencia del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres se vio sometida a dura prueba a raíz del Sismo de Armenia en 1999. Su proyección a nivel nacional dista mucho de lo que fue en sus inicios y hasta mediados de la década pasada.

Ingeominas sigue operando los dos observatorios vulcanológicos y la Red Sísmica Nacional, esta última con muchas dificultades.

SITUACIÓN ACTUAL

Antioquia en los últimos años ha sido afectada por numerosas desastres naturales (Cuadro No 8) por diversas razones.

CUADRO No 8 

DESASTRES NATURALES RECIENTES EN ANTIOQUIA

1987           Villa Tina (Medellín)
1990                  San Carlos
1992                     Atrato Medio
1993                        Río Tapartó
1993                          Dabeiba
2000      La Estrella y Q. La García (Bello)
2001                        San Cristóbal

Permanente: erosión costera.

Las entidades encargadas de los riesgos naturales en ese departamento son el DAPARD a nivel departamental y el SIMPAD, éste último integrado desde hace poco a la Secretaría Municipal del Medio Ambiente (Cuadro No 9).

Por otra parte las tres corporaciones autónomas (CORNARE, CORPOURABÁ, CORANTIOQUIA) y el Área Metropolitana tienen a su cargo la administración del medio ambiente y de los recursos naturales (Art. 23 de la Ley 99 de 1993) del departamento.

La cartografía detallada de las cabeceras municipales, aunque tiene un cubrimiento de casi 100% en Antioquia, tiene una calidad variable en cuanto a escala, confiabilidad y aspectos conceptuales, por los mismos motivos que se plantearon anteriormente a nivel nacional (Hoyos & Hermelin, 2001). Existe ya cartografía SIG reciente para 7 municipios (Naranjo, 2001). Por otra parte se ha emprendido un proyecto de instrumentación sistemática de cuencas en el municipio de Medellín (Bernal et al., 2001; Montoya & Patiño, 2001).

Este corto e incompleto recorrido por la geología ambiental en Colombia permite sin embargo sacar algunas conclusiones:

CUADRO No 9

SECRETARIA DEL MEDIO AMBIENTE DE MEDELLÍN

CONCLUSIONES

  1. El impacto de los desastres naturales sobre la economía de un país subdesarrollado puede ser devastador e inclusive hacer retroceder su progreso.
  2. Las clases sociales más afectadas son las de más bajos ingresos.
  3. El territorio de un país como Colombia está expuesto a numerosas amenazas naturales y a riesgos considerables, éstos últimos por la alta vulnerabilidad de la mayoría de la población (Cuadro No 10).
  4. Si bien Colombia se ha dotado de leyes y de instituciones acordes con las catástrofes naturales que ha sufrido, el cumplimiento de las primeras y el funcionamiento de las segundas no son satisfactorias.
  5. Las Ciencias de la Tierra deben ocupar un lugar importante en la comprensión del entorno natural, que en Colombia ha sido tradicionalmente asimilado sólo en cuanto a sus aspectos ecológicos. Separar el sistema ambiental del de prevención de desastres es desmembrar un conjunto que debe ser administrado en forma integral: la naturaleza.
  6. Si bien eventos catastróficos de gran magnitud aún pueden atraer la atención de la comunidad científica internacional (catástrofes del Litoral Venezolano de 1999 por ejemplo), su estudio sistemático depende del esfuerzo de cada país.
  7. La complejidad del ambiente del trópico de montaña hace que su conocimiento requiera no sólo de levantamientos cartográficos sino el monitoreo sistemático de sus procesos naturales. Ese planteamiento también se aplica para las costas.
  8. La investigación de la dinámica del medio ambiente debe incluir consideraciones históricas, prehistóricas y aún anteriores si se quiere lograr establecer la influencia humana, entre otras.
  9. La recopilación sistemática y la clasificación estadística de eventos catastróficos pasados debe ser una de las prioridades de cada una de las regiones y poblaciones del país. Una comparación hecha por el OSSO (Velásquez et al., 2000) para el mes de abril de 1999 entre los reportes de la DNPAD (90 eventos) y los del periódico El Tiempo (21 eventos) señala la necesidad de disponer de fuentes confiables y complementarias ya que de los datos anteriores sólo 2 eventos son comunes!
  10. La ocurrencia de fenómenos catastróficos requiere una descripción científica precisa y de una interpretación adecuada del evento que los generó. Dicha descripción debe ocurrir inmediatamente después del fenómeno ya que en pocas horas se intenta restaurar la normalidad y en pocas semanas la vegetación recubre las zonas afectadas. Esta actividad difiere de los inventarios que se llevan a cabo actualmente en forma rutinaria y de las operaciones de socorro y de atención a las poblaciones afectadas.
  11. La calidad de la información recopilada y utilizada en la elaboración de los mapas municipales de amenazas naturales (o equivalentes) y de Planes de Ordenamiento Territorial debe ser evaluada y complementada o en ciertos casos reemplazada.
  12. Deben emprenderse campañas de concientización de los responsables municipales y departamentales en cuanto a la necesidad de integrar en los planes de desarrollo los datos procedentes de las Ciencias de la Tierra. Debe fomentarse la actualización y si es necesario la obtención de nuevos datos para complementar los existentes.
  13. Debe hacerse un esfuerzo en el sentido de que las Secretarias de Educación municipales y departamentales integren en los programas de educación ambiental aspectos de Ciencias de la Tierra y de riesgos naturales y que los profesores y maestros sean debidamente preparados previamente y que sus esfuerzos sean reconocidos posteriormente. Es aberrante que en un país como Colombia la educación ambiental todavía se limite a enseñar que la naturaleza sólo debe ser protegida. En medio de la dramática situación actual, es necesario que los que nos dedicamos a las Ciencias de la Tierra nos convenzamos y convenzamos a la sociedad entera, de que los riesgos naturales son muy importantes para Colombia y que deben ser tratados como un tema prioritario a todo nivel.

CUADRO No 10
DATOS DE LA BASE DESINVENTAR (OSSO)

 

Período           No de Reportes            Porcentaje   No de años   Reportes/año

 

1914-1934                     159                                   2%                   21                              8

1934-1969                  1890                                24%                   56                            34

1970-1992                  2767                                35%                    23                          120

1993-1999                  3185                                49%                    7                            455

PROPUESTAS: (Formuladas ante el grupo Convenio DNP-DGPAD-COLCIENCIAS)

  • Conformación de un grupo regional de estudio inmediato de eventos catastróficos (CREIDEC)
  • Elaboración y puesta en práctica de un programa en Ciencias de la Tierra, complementario de los existentes en Educación Ambiental
  • Ampliación de las redes de observación de fenómenos meteorológicos-hidrológicos-geomorfológicos (inicialmente en zonas densamente pobladas como la Sabana de Bogotá y el Valle de Aburrá) en todo el país.
  • Educación y monitoreo local de procesos costeros
  • Preparación de conferencias y cursos de divulgación para comunicadores, funcionarios municipales y departamentales y público en general.
  • Conformación de grupos regionales permanentes de geología ambiental.

BIBLIOGRAFÍA

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